Y para peculiaridades, después de los Piqueros de patas azules, que mejor que las Fragatas. Estas aves que parece que vivan en el día de San Valentín con ese tremendo color rojo, corazón rojo, saliéndose de su hermoso pecho. A esto se le llama bolsa gular que se infla y cambia de color rojo rosado en época de reproducción para, obviamente, llamar la atención la la hembra. El resto de su cuerpo es de color negro, castaño oscuro. Con lo que el contraste de color hace aun más llamativo su fenómeno visual. Sin embargo las hembras tiene el pecho blanco y una franja castaña en el lateral; por otro lado su bolsa gular es de color entre gris y morada. Y las patitas las tienen de color rojo.
Vienen de la familia de los pelicaniformes (que comprenden cinco especies). En nuestras islas, hay dos tipos de fragatas, la Común, mucho más fácil de encontrar en Galápagos, y la Real, que la podemos ver sobre volando los océanos Pacifico e Indigo. Se alimentan de peces, aunque en ocasiones atacan a aves marinas para arrebatarles la comida; de hecho son bastante cleptómanos como los piqueros de patas rojas; su rápido y fluido vuelo les permite hacer peripecias para arrebatar la comida a otras aves.
Lo más espectacular de esta ave es su proceso de apareamiento. Los machos, y esto es curioso porque en cualquier especie suele ser al revés, buscan un lugar seco y llano para hacer el nido, a continuación pasarán por una transformación de color y magnitud de su bolsa gular a esperar ser el elegido por la hembra. Nuestra hembra elegirá la bolsa más grande y más llamativa en color. Este es el fenómeno más fotografiado de las Galápagos y cierto es que no tiene desperdicio.
